GRACIAS POR TODO

Cada vez que recibo un correo agradeciendo lo que he hecho por tal persona al compartir una oferta de empleo, dar un consejo ó escribir un post en mi blog ó en La Nueva Ruta del Empleo me quedo un poco impactada. Y es que no estoy acostumbrada a esos agradecimientos aunque me siento muy halagada. Y es que quizás he sido yo, siempre la que he dado las gracias a los demás por lo que ellos me hayan dado. Siempre doy las gracias “por recomendar mi post”, “por leer mi post”, “por escuchar mis consejos”, “por valorar los que hago”, “por los consejos de los demás que me puedan enriquecer a mí”, “por darme la oportunidad de hablar en un taller”, etc. Por otro lado, no puedo negarlo, me da tremenda vergüenza esas cosas.

Desde temprana edad me enseñaron que para conseguir lo que quería tenía que trabajar duro y que no iba ser fácil escalar cada peldaño que subiera. Bien es cierto que mi trabajo me costó lograr lo que hoy soy profesionalmente, quizás por eso lo aprecio tanto, porque cada paso que voy dando por muy pequeño que fuera mereció la pena para continuar. Y aun sigo dando pasos poco a poco para hacerme un hueco en este mundo profesional de la orientación sociolaboral.

Gracias a esas personas que creyeron en mí cuando yo no creía para nada en poder continuar. A lo largo de mi trayectoria desde los estudios hasta el mundo laboral me encontré con profesionales maravillosos. Profesores y docentes que supieron confiar en mí potencial y nunca se rindieron ante mis derrotas. Es más ellos me decía: “No te rindas, que puedes conseguirlo. Ya queda menos”.

Y es lo que yo siempre les digo a las personas que atiendo, la mayoría de ellas se han encontrado muchas dificultades en su vida. Nadie les dio un voto de confianza. Pero como orientadora mi deber y mi vocación me obliga a asesorarles, a guiarles, a escucharles, a animarles, a motivarles, a apoyarles en los momentos bajos y en los buenos, a aconsejarles que la búsqueda de empleo no es fácil pero que hay que estar ahí para cuando salte la oportunidad, a definir juntos un objetivo profesional real y alcanzable. A bajarles a la realidad y hacerles valorar lo que han conseguido y lo que puede llegar a conseguir. A fortalecer y dar valía a sus habilidades, competencias y destrezas. A reconocer cuáles son sus limitaciones y hasta dónde queremos llegar.

Es muy importante esto, porque tenemos que ser conscientes que no todos podemos llegar a lo más alto, ya sea por cuestiones intelectuales, económicas ó sociales. Tenemos que entender que no todos valemos para todo. Por ejemplo, yo soy consciente que mi destreza manual es nefasta, no soy nada manitas y ese tipo de trabajo más que motivarme, me desmotivaría por mi torpeza.

Por otro lado, hay personas que intelectualmente tiene un gran potencial y son capaces de poder estudiar casi todo lo que se le ponga por delante. Pero también hay personas que les cuesta enormemente comprender, entender, e interiorizar los aprendizajes; entonces deberán buscar un trabajo donde no tenga que hacer mucho uso de lo intelectual. Pero sobre todo tienen que ser capaces de no rendirse en el camino hacia la búsqueda de empleo. Es casi como una búsqueda del tesoro. Hay que estar atentos a cualquier cosa que pueda ocurrir en tu entorno. Hay que saber ver dónde está la oportunidad. Hay que estar en constante movimiento, aprendiendo a través de los distintos cursos (unos pagados y otros no). Pero hay muchas cosas que se pueden hacer. Lo peor es pararse y ver cómo pasa el tiempo sin hacer nada por mejorar profesionalmente. A veces, el voluntariado pude ayudarnos a descubrir nuestro talante profesional y a la vez, estamos ayudando a otras personas. Seguramente, que cerca de donde vives tu ayuntamiento pone en marcha distintos cursos gratuitos donde se pueden aprender diversas disciplinas (costura, informática, idiomas, etc).

Si te sientes bloqueado/a y no sabes qué hacer para mejorar tu empleabilidad siempre podrás acudir a los servicios de orientación profesional donde puedan ayudarte a encontrar por donde puedes empezar. Pero recuerda, no tengas prisa. Si vas con la prisa “de necesito un empleo ya”, entonces te has equivocado de sitio. Las cosas hay que hacerlas despacio, con tiempo y asegurando cada paso que se da. Un orientador/a es un profesional que sólo quiere ayudarte en tu camino en la búsqueda de empleo, que te da un voto de confianza para que puedas lograr lo que te propongas. Si persistes en el camino será más fácil que lo puedas lograr que si abandonas a la primera de cambio. Sé agradecido en tu camino por todo lo que puedas conseguir, a las personas que te dieron la oportunidad de aprender, de enseñarte, de hacer prácticas, de trabajar…Nunca sabemos cuándo podemos ser nosotros quiénes estemos en el otro lado para ayudar a alguien. La vida te puede devolver lo que tú vayas haciendo. Sonríele a la vida para que te devuelva sonrisas.

Igualmente, querido lector gracias por estar ahí leyendo este post que escribo desde la sinceridad y espero que pueda servirte de algo.

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